En una de mis visitas a Japón, tuve la oportunidad de asistir a una ceremonia de té impartida por una reputada maestra. Entre los pocos adornos que podía observar en la habitación, se encontraba un jarrón con unas flores y un lienzo colgante con un dibujo caligráfico.

Horas más tarde, me invitaron a visitar un templo zen budista y a tomar café y pastas con el maestro del templo. Nada más entrar a la residencia del maestro pude observar la misma decoración: unas flores y encima de estas una caligrafía.

Había leído anteriormente de este tipo de combinaciones estéticas eran típicas del zen. La filosofía del menos es más. La visión austera de la belleza. El arte de encontrar la belleza en la austeridad.

Una manera de ver el mundo que encajó perfectamente en la mentalidad de los samuráis y su Bushido. El camino del guerrero.

Para estos guerreros, la vida podía ser tan efímera como una flor en un arreglo de ikebana.

Cuentan que muchos samuráis dedicaban las horas previas al arte del arreglo floral antes de un duelo o una batalla ya que les ayudaba a olvidarse del destino que les podría deparar, y como forma de meditación. Cortaban hojas, ramas, y flores de sus jardines para alcanzar la ansiada tranquilidad y serenidad de sus almas previo o tras los combates en la guerra. Habitualmente, los samuráis reflejaban su estado de ánimo en cada una de sus composiciones.

El ikebana se convirtió en su propósito estético. En un acto de reflexión sobre el paso del tiempo y los ciclos de la vida (nacer, crecer, morir y renacer). El hecho de que las obras sean efímeras, debido al material de que están hechas, lo convierte en un acto de reflexión sobre el paso del tiempo.

No obstante, el ikebana es algo más: un antiguo saber que emerge de un respeto hacia la naturaleza profundamente arraigado en el alma japonesa como otras muchas formas de su arte, tales como la caligrafía, la ceremonia del té que he mencionado antes, así como la poesía haiku, que también practicaban los samuráis.

En mi caso, los riesgos que corro habitualmente no son tan extremos como el de aquellos antiguos guerreros japoneses. No obstante, desde hace un par de años comencé a practicarlo como medio para relajarme y trabajar la concentración, ya que durante los últimos años mi vida ha sido un ir y venir a reuniones, competiciones, clases, y otros muchos compromisos, y necesitaba hobbies que me hicieran trabajar con mis manos y dedicar mi plena atención al delicado material con el que se trabaja el ikebana.

Durante estos tiempos de desconcierto e incertidumbre y de ajetreo laboral, social o familiar, es importante que busquemos alternativas al constante bombardeo de noticias al que nos exponemos y a los innumerables compromisos a los que debemos decir que sí, si tienes acceso a algunas flores cerca de tu casa o en alguna floristería que conozcas (mi favorita en Donostia es PANAME LORE ESTUDIOA de David Mola y Víctor Ramos en la calle Etxaide número 5), puede ser una buena oportunidad para practicar un arte centenario empleado por los samurais y encontrar algo de paz interior.

 

 

SOCRATES Y LAS NUEVAS GENERACIONES

“Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.”

Esta frase bien la podría haber escuchado ayer en el bar donde me tomo el café por las mañanas. Sin embargo, al parecer, dicha frase se atribuye a Sócrates. Es decir, que el filósofo podía haber soltado aquel comentario hace más de 2.500 años en el ágora de Atenas intentado provocar a algún paseante.

Desde hace unos años, vengo escuchando a entrenadores, docentes y profesores de universidad, que esta nueva generación, aquella cuya edad ronda entre los 15 y los 25 años, muestra una menor capacidad de trabajo, que son más hedonistas, más egocéntricos y más blandos.

Algunos achacan dichos comportamientos al excesivo uso de las redes sociales, a su obsesión por gustar a los demás y por la necesidad de recibir una gratificación inmediata.

Admito que hay algo relacionado con el uso de las redes sociales que hacen que sea cauto en mi posicionamiento. Desconfío de sus detractores, pero también lo hago de sus fieles defensores. Como decía Montaigne, la causa de la verdad debería ser la causa común de uno y otro. Probablemente la verdad esté entre ambos posicionamientos. Siempre procuro partir desde el principio de precaución y cualquier cosa que no haya pasado por el filtro del tiempo, advoco por su moderación.

Existen algunas hipótesis que hacen pensar que los “me gusta” y las constantes notificaciones estén afectando negativamente a nuestros comportamientos sociales. Al parecer, cada vez que recibimos una notificación, podríamos liberar una hormona conocida como dopamina. Esta hormona es segregada desde unas neuronas situadas en el cerebro y participa en experiencias de recompensa como la alimentación o el sexo. Desde las perspectivas darwinianas, algunos autores indican que la dopamina es un recurso de nuestra evolución para mantenernos motivados en la búsqueda de la procreación y supervivencia de nuestra especie. Es decir, que esta sustancia ha estado recorriendo nuestros cuerpos desde hace millones de años. El problema es que un exceso de dopamina puede resultar en la adicción. Esto es lo que ocurre con las drogas, y esto es lo que, según algunas hipótesis, ocurre también con un uso excesivo e inadecuado de las redes sociales. Y es ahí donde comienzo a preocuparme.

Hay deportistas que me han comentado que lo primero que hacen al despertarse es coger el teléfono y mirar su cuenta de Instagram, y hay adultos que lo último que hacen antes de dormirse es mirar su Facebook.

Es una situación única que, a lo largo de nuestra evolución como especie, nunca habíamos experimentado. Nunca habíamos convivido con una identidad virtual, y ha pasado tan poco tiempo desde su creación, que desconocemos los riesgos psicológicos que puedan acarrear.

Nuestra mente tiene la capacidad de identificar y agrupar patrones, y cualquier cosa que se salga de la norma, llama nuestra atención. Eso hace que, aun recibiendo 100 comentarios positivos, nuestra mente sólo se centre en esos dos comentarios negativos que hemos recibido, rumiando una y otra vez acerca de por qué habrán dicho eso de nosotros.

Asimismo, uno de los mayores problemas que encuentro es que, a menudo debido al anonimato o distancia existente entre nosotros y nuestros detractores, no existen repercusiones para aquellos que dejan comentarios negativos, o marcan el botón de “no me gusta”.

 

NO HAY RIESGOS PARA LOS CRETINOS

Recientemente, mi mujer y yo estábamos viendo un vídeo en Youtube en el que una niña de unos 8 años ponía voz a un cuento para niños. Mi mujer lo iba a utilizar para un proyecto con sus alumnos y me preguntó qué me parecía. En cambio, mis ojos se centraron en el número de “no me gustas” que tenía el vídeo. Ignorando mi cometido, le solté: ¿Cómo puede haber 42 desalmados que le den a “no me gusta” a un vídeo tan inocente?

Pongamos en situación. Es 1969. En un parque de Donostia, conocido hoy como Alderdi Eder, se encuentra una niña, sentadita en un banco y leyendo en voz alta un cuento que le ha regalado su tío que vive en Madrid. Se le acerca otra niña algo mayor y le espeta: “No sabes leer. Que mal lees”.

La niña coge su libro y se marcha corriendo a su casa entre sollozos. La madre le pregunta a la niña quién ha sido la que le ha dicho eso, y ella le dice que cree que ha sido la hija del panadero. Acto seguido, la madre coge a su hija y se dirige a la panadería, propiedad de la familia de la adolescente, para hablar con su padre.

Esa misma tarde, tocan a la puerta de la casa de la pequeña. Delante, se presentan el panadero y su hija. “¿Qué, no tienes nada que decir?”. Le dice él.

“Los siento” dice ella.

“¿Eso es todo?” le dice él.

“No lo volveré a hacer”. Comenta mientras baja la mirada y levanta los hombros.

La niña, avergonzada también, le dice: “te perdono”.

La historieta es algo cursi y simplista, pero me sirve como ejemplo.

En 2021 te pueden llamar de todo que rara vez nadie corre riesgo alguno.

 

NO NOS ASUSTEMOS TODAVÍA

Ahora, la otra cara de la moneda.

Cierto es que, a lo largo de nuestra evolución como especie, nunca habíamos convivido con una identidad virtual como ocurre hoy en día, pero el deseo del ser humano de mostrar sus virtudes puede datarse desde los primeros homo-sapiens. Existen especulaciones acerca de los motivos de la proliferación del arte rupestre paleolítico que lo atribuyen a la necesidad de algunos virtuosos del dibujo cavernícola a mostrar su arte y dejar un legado para la posteridad.

Según cuentan, las bibliotecas de Alejandría, Atenas o Roma, estaban repletas de libros cuyos autores querían mostrar al mundo sus vastos conocimientos, reflexiones y experiencias.

Parece ser que hay algo en nosotros que quiere compartir algo con los demás.

Volviendo al tema de nuestras percepciones acerca de las nuevas generaciones, opino que dicha incomprensión por la siguiente generación se remonta a los inicios de nuestra especie. No me he preocupado en buscar información para fundamentar la siguiente afirmación, pero me imagino que los entrenadores y educadores de los años 60 alucinarían en colores (sin necesidad de los famosos ácidos tan de moda en aquella época) con toda esa banda de melenudos que llenaban sus clases y centros deportivos. Pocas generaciones han sido tan notorias por su carácter hedónico, y, sin embargo, durante esa época florecieron deportistas que revolucionaron el mundo del deporte.

Cada década ha venido marcada por unos jóvenes que pensaban de forma diferente a sus predecesores y que han ido trasformando la realidad de una nueva época.

 

REGRESIÓN A LA MEDIA

En el ámbito que mejor conozco, el deportivo, a menudo se recurre a comentar que, en esta o en tal modalidad, no hay un relevo para nuestros buques insignia. Los motivos pueden ser muchísimos y quizás, los anteriormente comentados, estén entre ellos. No obstante, en estadística hay un término conocido como regresión a la media, o reversión a la mediocridad, que explica cómo, tras un periodo de resultados superiores o inferiores a la normalidad, vuelven a su situación más ordinaria.

En Estados Unidos, hay una revista llamada Sports Illustrated en cuya portada a menudo aparecen deportistas que han sobresalido durante ese año. El caso es que, estos deportistas, al año siguiente tenían una temporada considerablemente menos brillante, y, entre los mismos deportistas y los periodistas deportivos, se fue creando una especie de mito que calificaron como “la maldición del Sports Illustrated”. Los más supersticiosos siguen creyendo en ella; en cambio, lo más probable es que se deba a un caso de regresión a la media. Tras un periodo de éxitos por encima de lo normal, estos súper-campeones vuelven a ocupar el lugar en el que han permanecido durante tanto tiempo.

 

SESGO CONFIRMATORIO

Como ocurre a menudo, siempre encontraremos un ejemplo que justifique nuestra opinión. A este sesgo cognitivo, se le conoce en psicología como sesgo confirmatorio. Partimos desde nuestra opinión y buscamos ejemplos que lo confirmen. Y si no los encontramos, elaboramos teorías que apoyen nuestro posicionamiento.

De hecho, es probable que, mi actitud naturalmente optimista, nuble mi juicio en relación a todo lo anteriormente comentado.

Los motivos para afirmar que los jóvenes de hoy en día muestran una menor capacidad de trabajo y que son más hedonistas, más egocéntricos y más blandos, seguirán siendo inciertos y, seguramente infundados. No obstante, son muchas las evidencias que indican que la perseverancia, la fortaleza mental, la gestión emocional y la motivación son algunas de las claves del éxito, dentro y fuera del deporte. Y es ahí donde deberíamos centrar nuestros esfuerzos. No tanto en buscar los motivos sino en promover que nuestros jóvenes desarrollen esas capacidades psicológicas. En cuanto a la aparición de las generaciones con grandes talentos, uno ha de ser paciente y trabajar de la misma forma, a la espera de que, con suerte, emerja alguno. Cualquier otra atribución que no sea aquella resultante del azar, estará cayendo en el ya mencionado sesgo confirmatorio. Existen numerosas empresas y universidades que afirman ser capaces de desarrollar el talento. Pero aquí debemos separar entre aquello que podríamos calificar como desarrollo potencial de algunas destrezas o virtudes, del talento real y único. Recuerdo que una vez me contaron que un entrenador de fútbol juvenil de un conocido equipo le decía a otro entrenador del mismo club pero de una categoría superior, “mi objetivo es desarrollar el talento de estos chavales para que cuando lleguen al primer equipo, tengamos un equipo ganador”, a lo que el otro entrenador respondió, “sí, sí, pero a mi dame a los buenos”.

A menudo, y por mucho que queramos controlar los procesos, los verdaderos talentos surgen, ya sea de forma individual o colectiva, de manera espontánea, aleatoria, y sin seguir ningún tipo de ciclo ni patrón. En Hawaii, en Nueva Delhi, o ¡incluso en Bilbao!

¿Es realmente esta generación peor que las anteriores?

Son muchos los deportistas que afirman que su mentalidad es la parte más importante de su éxito. Sin embargo, si les preguntas cómo se preparan mentalmente o cuánto tiempo invierten cada día en hacerlo, te darás cuenta de que muy pocos siguen sistema alguno.

Mediante mi libro y mi curso aprenderás las técnicas empleadas por los grandes campeones, y más importante aún, aprenderás a aplicarlas para mostrar tu mejor versión en los momentos más importantes.

Mis contenidos están diseñados para deportistas que deseen DAR SU MEJOR RENDIMIENTO EN COMPETICIÓN y entrenadores que quieras ayudar a sus deportistas a MOSTRAR TODO SU POTENCIAL EL DÍA DE LA COMPETICIÓN. 

Los conceptos también pueden transferirse fácilmente a otras áreas en las nos jugamos todo a una carta como una entrevista de trabajo, una venta, una audición para una película o una defensa de una tesis doctoral.

Cuando me encontraba a punto de finalizar mi carrera deportiva, decidí investigar a fondo las preguntas que me hacía a mí mismo cuando era deportista de élite:

¿Por qué algunas personas rinden mejor bajo presión?

Si en una final en la que todos los deportistas se clasificaron con marcas muy similares, ¿por qué algunos rinden mucho mejor que otros?

¿Cómo pueden algunos jugadores controlar sus emociones cuando un penalti es tan decisivo?

…Y muchas más.

Contrariamente a la tendencia habitual, en mi caso, primero vino la experiencia y luego la teoría, por lo que mi objetivo con este libro es compartir contigo un método práctico y empírico destinado a mejorar tu rendimiento ayudándote a desarrollar técnicas y estrategias mentales para que logres un mayor rendimiento. 

Mi libro LA MENTALIDAD DEL CAMPEÓN y mi curso LA MENTALIDAD DEL CAMPEÓN EN COMPETICIÓN sentarán las bases para que puedas aprender a rendir al máximo cuando realmente importe.

No solo aprenderás las técnicas que aplican los mejores deportistas para prepararse y lograr el éxito bajo situaciones de presión, sino que pondrás además en práctica estas técnicas desde el primer momento.

SOBRE MÍ

Mi nombre es Ekaitz Saies y soy director y consultor de alto rendimiento. 

Durante más de 15 años fui piragüista de élite. En ese tiempo gané dos títulos mundiales junto a mis compañeros de equipo.

Tengo un doctorado en Psicología de la Educación con especialidad en psicología del rendimiento deportivo y trabajo periódicamente en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) como profesor e investigador.

He trabajado como Director Técnico en la Real Federación Española de Piragüismo y fui Jefe de Equipo en los Juegos Olímpicos de Río 2016, donde la selección española de Piragüismo ganó cuatro medallas (tres de oro y un bronce).

Al mismo tiempo, ayudo a personas que quieren alcanzar y mantener todo su potencial en diferentes áreas relacionadas con el rendimiento.

Aplico procedimientos basados en la evidencia científica y prácticas basadas en la experiencia para ayudar a la gente con la que trabajo a lograr un bienestar óptimo mientras muestran su mejor rendimiento.

PRÓXIMO CURSO: 3 DE OCTUBRE

¡Queridos amigos deportistas y entrenadores!

¿Os gustaría aprender a mostrar vuestra mejor versión en las competiciones? ¿Os gustaría aprender a gestionar mejor las emociones antes y durante una gran cita?

Es el momento de hacerlo.

Unete este domingo desde la comodidad de tu casa a mi curso online “La mentalidad del campeón en competición”.

Este curso de dos horas de duración se basa en mi programa de preparación de las cuatro estaciones para el rendimiento deportivo y se llevará a cabo mediante Zoom. Al finalizar la exposición de los conceptos, ideas y técnicas, tendréis la posibilidad de hacerme preguntas relacionadas con la temática tratada.

Una vez finalizada la sesión, en las siguientes 24 horas, recibiréis la grabación de la sesión por correo para que podáis verla cuantas veces queráis y durante tiempo ilimitado.

El curso cubrirá los siguientes conceptos y técnicas:

  1. RUTINAS DE COMPETICIÓN
  2. PLAN DE COMPETICIÓN
  3. FLEXIBILIDAD Y TOLERANCIA AL CAMBIO
  4. ACTIVACIÓN ÓPTIMA
  5. TÉCNICAS DE RELAJACIÓN (COMPETICIÓN)
  6. IMAGERÍA (TÁCTICA Y SITUACIONES ESPECÍFICAS DE LA COMPETICIÓN)
  7. MINDFULNESS (ESPECÍFICO)
  8. GESTIÓN EMOCIONAL (COMPETICIÓN)
  9. CONFIANZA Y SELF-TALK POSITIVO
  10. EFECTO HALO

Información sobre la sesión:

Fecha: domingo 3 de octubre

Hora: 16:00 (Hora Madrid)

Duración: 2 horas. La sesión será desde las 16h hasta 18h, incluyendo el turno de preguntas.

Lugar: videoconferencia mediante Zoom (una vez realizado el registro y el pago, recibirás el enlace y la contraseña para acceder a la sesión)

Plazas: las plazas estarán limitadas a un número máximo de 15 personas para que atención sea más personalizada. 

Precio: 29€

Registro: 

Opción A:

Paso 1: si resides en España podrás hacer una trasferencia de 29 euros a la siguiente cuenta antes del jueves 30 de septiembre:

ES3800490701042712106564 (Banco Santander)

No te olvides de indicar tu nombre en el concepto de la trasferencia.

Paso 2: una vez realizado el pago, envía un correo a la dirección info@ekaitzsaies.com indicando que ya has realizado el pago y te enviaré la información para acceder al curso.

Opción B:

Si tenéis una cuenta de PayPal, podéis hacer directamente el pago mediante el siguiente enlace.

CURSO ONLINE: la mentalidad del campeón en competición

Accede a una de las plazas limitadas para el curso y aprende a mostrar tu mejor versión en las competiciones.

29,00 €

Preguntas frecuentes:

No puedo presenciar el curso. ¿Puedo recibir la grabación?

Sí, por supuesto. Si el pago y el registro están realizados correctamente, recibirás la  grabación del curso por email aunque no hayas podido presenciarlo en directo.

Cualquier otra duda que tengáis, podéis escribirme a info@ekaitzsaies.com

¡Nos vemos este domingo!

Ekaitz