BIO (EN ESPAÑOL)

COORDINADOR TÉCNICO EN LA REAL FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE PIRAGÜISMO (RFEP) // PROFESOR E INVESTIGADOR EN LA UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO (EHU-UPV) // EX-PIRAGÜISTA INTERNACIONAL (2x Campeón del Mundo) // ENTRENADOR BAT BASQUE TEAM//

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Tras practicar todo tipo de deportes en mi infancia, me decanté por el deporte que practicaba mi padre: el piragüismo. El hecho de deslizarme sobre el agua, la relación de este deporte con la naturaleza y el hecho de poder conocer diferentes lugares, ríos, mares y lagos de nuestra geografía fueron razón suficiente como para decidirme por él.

Durante mi carrera como deportista (amateur en cuanto a lo económico, profesional en cuanto a dedicación) logré numerosos éxitos internacionales. Sin embargo, lo que más aprecio de todos aquellos años fue que aprendí a disfrutar del proceso, porque para mí el éxito no se encuentra en la cima sino en el camino que realizamos para intentar alcanzarla. No obstante, mentiría si dijese que solo me ocupaba del proceso y no del objetivo ya que, citando a Nietzsche, el final de la melodía no es su objetivo; pero si la melodía no llega a su final, no logra su objetivo.

Hoy en día sigo relacionado con la Alta Competición llevando a cabo las funciones de Coordinador Técnico en la Real Federación Española de Piragüismo y trabajo periódicamente como profesor e investigador para la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). A su vez, cuento con el apoyo de la fundación BAT Basque Team como entrenador de Alto Nivel.

Mi tiempo libre lo dedico a mi familia, a intentar terminar mi tesis doctoral, a leer (a Montaigne o a Popper durante el día, a Borges o Whitman por la noche, y alguna revista de cotilleo una vez al mes en la peluquería), a escribir (a mano en mi cuaderno de notas como lo hacían Darwin,  Picasso o Hemingway), a ejercitar mi cuerpo (piragua, pesas, nadar en el mar o correr por la montaña), a escuchar música reclinado en mi sofá (The Clash en vinilo, Madeleine Peyroux o las composiciones de  Edvard Grieg, dependiendo del ánimo) y a pensar a lo flaneur mientras me tomo un café en alguna cafeteria de mi barrio o  por el mundo (en porcelana, no en esos odiosos vasos take-away).

Como decía Séneca, la vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada.

 

 

 

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