Competición, psicología, Rendimiento

¿Fruncir o sonreír? He ahí la cuestión

Desde hace algún tiempo, tengo la “extraña” afición de observar, ya sea en vivo o por televisión, las conductas y sobre todo las caras de los deportistas que se disponen a competir o que se encuentran en una situación deportiva comprometida (penaltis, 100m lisos, gimnasia, etc ).

Me resulta divertido intentar encontrar una hipotética relación entre las caras que observo y su rendimiento. No lo hago siguiendo ningún objetivo empírico. Simplemente es algo que me llama la atención y disfruto haciéndolo.

En numerosas ocasiones he podido observar que en los segundos antes de la salida algunos deportistas fruncen el ceño, con cara de pocos amigos, mientras otros muestran una sonrisa, y siempre me pregunto lo mismo: ¿por qué lo hacen? ¿Lo hacen por instinto o es deliberado?

Sabemos que generalmente, según estudios en este campo, el hecho de fruncir el ceño mejora la vigilancia del sistema 2* y reduce el exceso de confianza y la dependencia de la intuición. A su vez, ese simple gesto hace que pongamos más empeño en la tarea que vamos a realizar y experimentamos un mayor enfoque cognitivo. En cambio, sonreír nos hace sentir mejor y más tranquilos. Pero, a la hora de buscar un rendimiento óptimo ¿es eso lo que queremos?

Quizás en pruebas de larga duración podría ser conveniente provocar situaciones que nos ayuden a tranquilizarnos y a gestionar mejor la fatiga, el dolor o los pensamientos negativos, mientras que para deportes de menor duración y en las que se requieran ejecuciones limpias y certeras, es probable que sea mejor agudizar la atención por muy alto que sea su coste cognitivo (esfuerzo mental).

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*Según algunos psicólogos, entre ellos Daniel Kahneman, existen dos sistemas de pensar: el Sistema 1 es rápido, instintivo y emocional. El Sistema 2 es lento, más deliberativo y más lógico.

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Reflexiones

Esperar antes de actuar

Nos gustan los líderes, entrenadores, jefes o directivos que parecen tener la capacidad de tomar decisiones de forma rápida y convincente, y en cambio, no nos convence aquel que, en alguna ocasión, muestra abiertamente su indecisión sobre algun asunto. Sin embargo, muchos de los errores que cometemos en nuestro día a día se deben a las prisas y al temor de mostrarnos  vulnerables debido a la falta de convicción ante una decisión.

Hay momentos en los que uno tiene que pensar y actuar rápido.

Pero en otros, es mejor esperar y reflexionar antes de actuar.

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Competición, EXCELENCIA, psicología

Salir a flote

A menudo se habla del estrés post-traumático que aparece en las personas que han acontecido algún suceso difícil en sus vidas, pero pocas veces oímos hablar del crecimiento post-traumático. Es decir, del hecho de que uno salga fortalecido tras haber vivido una situación adversa.

Algunos hablan de la resiliencia como uno de los factores clave para alcanzar ese crecimiento.

En términos generales, la resiliencia es la capacidad de una sustancia o de un objeto de volver a su estado normal tras un estiramiento, doblamiento o compresión. En las personas en cambio, puede entenderse como un rasgo de la personalidad o como un proceso en el cual se dan adapaticiones positivas frente a la presencia de la adversidad o el riesgo.

Según los investigadores Lepore y Revenson la resiliencia consta de 3 dimensiones: la resistencia, la recuperación y la reconfiguración:

  • La resistencia se refiere al hecho de mantenerse intacto ante la adversidad.
  • La recuperación hace referencia al hecho de verse afectado por la adversidad pero que paulatinamente se logre volver a una situación de normalidad.
  • La reconfiguración trata acerca de verse, no sólo afectado ante la adversidad y lograr volver a la normalidad, sino que además dota al individuo de una nueva visión del mundo, mejor o peor de la que tenía antes.

Una de las claves para que se dé ese crecimiento post-traumático está en intentar alcanzar ese estado de reconfiguración en la que uno salga a flote viéndose más fuerte y con más confianza que la que tenía antes de vivir ese acontecimiento negativo.

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Si alguien estuviese interesado en este tema, aquí os dejo algunas referencias:

Lepore, S.J., & Revenson, T.A. (2006). Resilience and posttraumatic growth: Recovery, resistance, and reconfiguration. In L.G. Calhoun & R.G. Tedeschi (Eds.), Handbook of posttraumatic growth: Research and practice (pp. 24–46). Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.

Luthar, S.S., & Cicchetti, D. (2000). The construct of resilience: Implications for interventions and social policies. Development and Psychopathology, 12, 857–885.

Jones, G., Hanton, S., & Connaughton, D. (2007). A framework of mental toughness in the world’s best performers. Sport Psychologist, 21(2), 243.

Rees, T., & Hardy, L. (2000). An investigation of the social support experiences of high-level sport performers. The Sport Psychologist, 14, 327–347.

Strumpfer, D.J.W. (1999). Psychosocial resilience in adults. Studia Psychologica, 41, 89–104.

MacNamara, Á., Button, A., & Collins, D. (2010). The role of psychological characteristics in facilitating the pathway to elite performance. Part 2: Examining environmental and stage-related differences in skills and behaviors. The Sport Psychologist, 24(1), 74-96.