Complejidad

Tenemos la tendencia a creer que el mundo es mucho más simple y predecible de lo que realmente es.

Gracias a todos por haber seguido este blog durante las últimas semanas.

Este es un periodo de mucha actividad laboral y académica, por lo que debo dejar el blog durante un tiempo.

¡Hasta pronto!

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Oportunidades

Decía el filósofo estoico Séneca que no hay nadie menos afortunado que el hombre a quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a prueba.

Cada adversidad es una oportunidad para poner a prueba nuestra fortaleza, nuestro ingenio y nuestro carácter.

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*Fotografía de un jóven Nelson Mandela tomada por Bob Gosani en 1957.

 

Esperar antes de actuar

Nos gustan los líderes, entrenadores, jefes o directivos que parecen tener la capacidad de tomar decisiones de forma rápida y convincente, y en cambio, no nos convence aquel que, en alguna ocasión, muestra abiertamente su indecisión sobre algun asunto. Sin embargo, muchos de los errores que cometemos en nuestro día a día se deben a las prisas y al temor de mostrarnos  vulnerables debido a la falta de convicción ante una decisión.

Hay momentos en los que uno tiene que pensar y actuar rápido.

Pero en otros, es mejor esperar y reflexionar antes de actuar.

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Hábitos de vida moderna

Según un estudio publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet sobre la obesidad y el sobrepeso en niños y adultos, el 23.8% de los niños y el 22.6% de las niñas de los países desarrollados tienen sobrepeso o son obesos.

Las razones son varias pero, según algunos investigadores, las más importantes son una mala dieta y la falta de actividad física.

Si analizamos de donde venimos y donde estamos, nos damos cuenta de que la actividad física ya no resulta necesaria para nuestra subsistencia y que la relación entre lo que comemos y lo que nos costaba obtener ese alimento se ha distorsionado tanto que nos ha alejado completamente de lo que sería un contexto natural para nuestra especie. Nuestra evolución genética no ha tenido el tiempo suficiente para adaptarse a los increíbles cambios culturales que hemos tenido durante nuestra reciente historia -¿qué son 10.000 años para una especie de más de 2.5 millones de años?- y este desequilibrio nos ha llevado a un escenario en el cual aparecen la obesidad, los problemas coronarios y los desajustes relacionados con la insulinoresistencia, por nombrar algunos.

Es decir, que cuando se originó nuestro genoma mediante los mecanismos darwinianos (evolución por selección natural), la demanda de actividad física diaria era muy alta y nuestra fisiología y nuestra bioquímica se diseñó para funcionar de manera óptima en esas condiciones. En cambio, debido al estilo de vida sedentario actual, el cual no tiene precedente alguno en nuestra historia, cada vez nos encontramos con más problemas de salud los cuales se podrían curar -o al menos mejorar- con una dieta y un estilo de vida más acorde con lo que somos: hombres y mujeres de la Edad de Piedra que nos movemos en coche, pasamos horas sentados frente al ordenador y comemos alimentos que sobrepasan nuestros requerimientos calóricos del día.

Personalmente, lo que más me preocupa son los niños y la cultura que están heredando de nosotros. No parecemos ser conscientes de la necesidad que los niños y los jóvenes tienen de realizar ejercicios  de fuerza, aeróbicos, anaeróbicos y otras actividades vigorosas para su  adecuado desarrollo físico y psicológico.

Es increíble observar, tal y como ocurre con muchos otros aspectos de la vida moderna -o post-moderna según la queramos llamas-, como nos hemos alejado tanto de aquello que es natural para nuestra especie y que podría dotar a nuestros niños de una vida más saludable y enriquecedora de experiencias.

Según postulan algunos antropólogos, los niños del paleolítico, con los cuales nuestros niños comparten prácticamente el mismo genotipo, copiaban todo aquello que hacían los mayores: jugar a ser cazadores, caminar para recolectar, correr y esprintar tras un animal imaginario, saltar desde un árbol, levantar y lanzar piedras, construir cabañas, abrir nueces, peleas amistosas, jugar con barro, etc.

De hecho, no hace tanto que se jugaba de esa forma.