¿A quién escogerán los historiadores como héroe? – MEDITACIONES DURANTE EL CONFINAMIENTO

Seguimos redactando ideas

En el otoño de 1932 Wiston Churchill viajó a Munich para conocer los campos de batalla en los que combatió su abuelo paterno, el primer duque de Marlborough, y estuvo a punto de conocer a Adolf Hitler en persona.

Según contaba en sus crónicas: “En el hotel Regina se presentó Herr Hanfstaengl, un joven alegre, locuaz, que habla muy buen inglés, y parece amigo de Hitler. Lo invité a cenar y le dije que quería reunirme con él. Respuesta: “Es algo difícil de organizar, pero él viene aquí todos los días a las cinco de la tarde, y estará encantado de conocerlo”. Yo no tenía prejuicios sobre Hitler, pero le pregunté:
–¿Por qué su jefe es tan agresivo con los judíos? ¿Qué sentido tiene combatir a un hombre por su origen, por su cuna?
Sin duda, el joven le contó a su führer esta conversación… porque al otro día me dijo:
–El encuentro es imposible. Él no vendrá al hotel esta tarde…

Y así fue como Hitler perdió su única oportunidad de reunirse conmigo”

Cuando Hitler llega a canciller, Churchill supone que el cargo y su responsabilidad le bajaría el tono, y que lo prometido en sus violentos discursos quedará como un simple pour le galerie, algo así como el famoso “muro” del señor Trump. 

No obstante, falla en su predicción y Alemania se convierte en un Estado policial persiguiendo sin piedad a la oposición y a los sindicatos, y comienzan los primeros y brutales ataques contra los judíos con la sangrienta Noche de los Cuchillos Largos. 

Tras estos hechos, Churchill expresa lo siguiente ante la Cámara de los Comunes en julio de 1934: “Alemania esta en manos de un criminal sin escrúpulos y una bomba de tiempo para la paz mundial. No podemos aceptar la supremacía del sistema nazi“.

5 años más tarde, el Reino Unido declara la guerra a Alemania tras su invasión a Polonia.

Hasta aquel momento Churchill llevaba años avisando de lo que podría ocurrir. Estudió al detalle el Mein Kampf. Leía cada artículo sobre Hitler. Escuchaba sus declaraciones. Muchos tacharon al viejo Winston de lunático y de obsesivo. Sin embargo, llegado el momento de la verdad, era quién mejor conocía a su enemigo, y fue la persona que consiguió generar las alianzas necesarias junto a los Estados Unidos y la Unión Soviética para acabar con el sueño supremacista de Hitler.

Mi meditación de hoy me genera la siguiente pregunta:

¿Qué líder escogerán los historiadores como héroe de esta crisis del SARS-CoV-2?

Sabemos que la respuesta solo nos la dará el tiempo, pero ¿qué líder mundial avisó de que esto podría ocurrir?

Haciendo una rápida revisión de las publicaciones sobre el SARS-CoV (2002), MERS-CoV (2012) y este maldito SARS-Cov-2 (2019), parece evidente que muchos científicos indicaban de los riesgos a los que potencialmente podíamos enfrentarnos, y así nos lo hizo saber también la OMS desde el principio de esta situación.

Por otro lado, aquellos que hayáis leído las obras de mi queridísimo Nassim Nicholas Taleb, como “¿Cisne Negro?”, “Antifrágil” y “Jugarse la Piel”, y más aun tras el artículo que publicó el 26 de enero junto a Joseph Norman y a Yaneer Bam-Yam, ambos del New England Complex Systems Institute, parecía muy probable que todo esto se complicase hasta el punto actual.

Sin embargo, es evidente que los lideres del mundo han hecho caso omiso a los avisos hasta que el agua les sobrepasaba el cuello y empezaban a ahogarse sus economías y colapsarse sus sistemas sanitarios.

El tiempo nos dirá a quién escogerán los historiadores como héroe de esta situación. Aunque ahora mismo el dios Crono (Khrónos) no parece tenerlo fácil con tan pocos candidatos en pugna por la gloria.