Seguir o volver

A menudo, nuestros objetivos son tan esquivos como el horizonte cuando nos encontramos en la mar. Cada vez que nos acercamos, parece alejarse.

A veces, por miedo a no llegar a él, nos damos media vuelta y volvemos a tierra firme. Desde ahí volvemos a divisar de nuevo nuestras metas. A lo lejos.

 Pensamos y reflexionamos acerca de las opciones que tenemos de llegar a él y nos damos cuenta de que no podemos plantearnos ser objetivos.

Si lo hiciéramos, ni se nos ocurriría volver a intentarlo.

 Los hay que deciden intentarlo una vez más, pero, a medio camino deciden volver. Y los hay que deciden tirar hacia delante a sabiendas de cuales pueden ser las consecuencias. Como decía el escritor checo Frank Kafka, a partir de cierto punto en adelante no hay regreso. Es el punto que hay que alcanzar.

 

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