Comienza el espectáculo

Queda menos de una hora para la ceremonia de inauguración de estos Juegos Olímpicos de Rio 2016. Los primeros JJOO de la historia para Sudamérica. Oigo bocinas en la calle y no se si se debe a la emoción de la gente o a una tarde más de tráfico cotidiano en esta ciudad tan espectacular y llena de contradicciones.

Anoche nos recogió del aeropuerto un taxista que me contó que todo había quedado muy bonito y que, en su opinión, algunas infraestructuras que se habían construido para este evento eran necesarias, pero me admitió que no lo veía necesario para esta ciudad. Lo realmente necesario, según él, era más educación.

Me hubiese gustado hablar más con él sobre este asunto pero entre mi español-portugués (el truco esta en ponerle acento portugués y cambiar las terminaciones “-ción” por “-ção” como educación por Educação) y la falta de sueño, estaba mentalmente exhausto y lo dejé ahí.

Era de noche y las calles no estaban demasiado iluminadas. Al llegar a un punto me dijo: “mira, fíjate en esa fabela. Esa es la fabela de la película de Ciudad de Dios. La fabela esta a ambos lados de esta carretera y se une por debajo de ella”.

El viaje en avión se me hizo bastante llevadero. No suelo dormir bien en los aviones por lo que me pasé todo el viaje viendo películas. Llevaba meses sin ver una y tenía ganas de ello. La primera que escogí fue la última del director mexicano Gonzalez Iñarritu que siempre ha sido uno de mis directores preferidos. Cuando me dedicaba a competir veía muchas películas pero ahora estoy totalmente desconectado de este “mundillo” y no tenía ni idea de que había hecho una con Leonardo Dicaprio y Tom Hardy titulada The Revenant o El Renacido.

Siento mucho decirlo -por respeto a este gran director- pero a los pocos minutos de comenzar la película tuve que pararla ya que me estaba resultando demasiado violenta. De hecho, me dejó tan mal cuerpo que me fui al otro extremo cinematográfico para quitarme esa sensación de incomodidad y puse How to Be Single o “mejor…solteras”. El típico bodrio de comedia romántica. Al menos consiguió mejorar mi ánimo.

La siguiente película fue Eddie the Eagle. Película perfecta para ir entrando en el ambiente olímpico. Trata de un esquiador británico cuyo sueño era acudir a unos Juegos Olímpicos.

La película finaliza con la frase del padre de los JJOO modernos, el barón Pierre de Coubertín: “Lo más importante del deporte no es ganar, sino participar, porque lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo.” Final perfecto.

Los JJOO se han vuelto muy contradictorios pero para mi es un orgullo poder contar en Rio 2016 con el equipo olímpico de los deportistas refugiados. Que algunos de los mejores deportistas del mundo se hayan quedado en sus casas porque en sus países hay alguno mejor es una putada, pero que deportistas que han sufrido lo indecible puedan competir aquí me resulta algo maravilloso.

La última película fue la de otro de mis actores más queridos, el gran…¡¡¡Clint Eastwood!!!!. La película trataba sobre un ojeador de beisbol que se iba haciendo mayor y que sus jefes habían decidido darle puerta. Esto me llevó a reflexionar acerca de la dependencia que estamos adquiriendo en el deporte de alto rendimiento hacia las nuevas tecnologías rechazando métodos más “artesanales” adquiridos por entrenadores experimentados durante años y años de práctica y de ensayo-error.

Recientemente el reputado fisiólogo deportivo Marco Cardinale decía en una conferencia que, debido al alto grado de error de las nuevas tecnologías aplicadas al rendimiento deportivo, el mejor recurso del entrenador seguía siendo el “ojimetro”.

Ya no queda nada para que esto comience. Va a ser un espectáculo.

Mi primer recuerdo de unos JJOO fue cuando era un niño y tenía una infección de oído enorme que me impedía poder dormirme. Eran los Juegos Olímpicos de Seul ’88 y muchas de las competiciones eran de noche. Los JJOO fueron mi salvación y mi mejor analgésico. Desde entonces me han parecido lo más grande y espero que sigan representando lo mismo durante muchos años más, una manifestación universal de superación y de esfuerzo por intentar conseguir los sueños de uno.

Seáis deportistas o no. Estéis desfilando esta noche en ese estadio o no. Compitáis en estos Juegos Olímpicos o no. Hayáis alcanzado vuestro objetivo o no. Si lo habéis intentado con todo vuestro empeño, con todas vuestras fuerzas y con toda vuestra pasión, para mi ya habéis conseguido lo más grande.

Disfrutad del momento.

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